Con lluvia y devoción, Salta celebró la Vigilia Pascual en la Catedral Basílica
Bajo una noche lluviosa y cargada de recogimiento, la Catedral Basílica de Salta se sumió en la penumbra para dar inicio a la Vigilia Pascual, presidida por el arzobispo Mario Cargnello.
En una de las ceremonias más significativas del calendario cristiano, los fieles se reunieron para acompañar el rito que marca el paso del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.
La celebración comenzó en el atrio con la bendición del fuego nuevo, desde donde se encendió el Cirio Pascual, símbolo de Cristo resucitado. Con el cirio en alto, monseñor Cargnello ingresó al templo, abriendo paso a la luz en medio de la oscuridad, mientras los presentes encendían sus velas, compartiendo esa llama que representa la victoria de la vida sobre la muerte.
La liturgia se desarrolló en cuatro partes: la bendición del fuego y del Cirio Pascual, la Liturgia de la Palabra, la Liturgia Bautismal y la Liturgia de la Eucaristía. Cada momento renovó el sentido profundo de la fe cristiana, en una atmósfera de solemnidad y esperanza.
A pesar de la lluvia, los salteños participaron con emoción, reafirmando su fe en la resurrección. La Vigilia Pascual no solo cerró el Triduo Santo, sino que dio comienzo al tiempo pascual, recordando que, incluso en medio de la oscuridad y la adversidad, la luz de Cristo resucitado sigue guiando y fortaleciendo a su pueblo.