La carta de Nancy Godoy que alertó sobre el abandono escolar
La docente había advertido por escrito sobre la falta de agua, el deterioro edilicio y las ausencias del director titular en una escuela rural de Corrientes. El establecimiento funcionaba dentro de una estancia privada y solo tenía ocho alumnos.
Nancy Ester Godoy, de 52 años, había dejado asentada por escrito la situación de la Escuela Primaria Común N.º 626, ubicada en el paraje El Malezal, en la zona rural de Esquina, Corrientes. La carta, fechada el 15 de agosto de 2026, describía un edificio abandonado, sin agua y con graves problemas de infraestructura.
Dos meses después, la docente desapareció y fue encontrada asesinada dentro de la estancia El Curupí, donde funcionaba la escuela. El crimen es investigado como un femicidio y tiene a cinco personas detenidas.
La carta que advertía sobre el abandono
Godoy acababa de asumir como directora suplente de la institución, que tenía una matrícula de ocho alumnos. En su presentación, describió que el edificio se encontraba en condiciones mínimas de uso y que necesitó dos días de limpieza para acondicionarlo.
«La parte edilicia totalmente abandonada», escribió al comienzo del documento.
Según dejó asentado, los baños estaban llenos de tierra, las paredes del frente tenían rajaduras, el techo se encontraba deteriorado y los ventanales estaban rotos. También señaló la presencia de humedad, ratas y murciélagos.
«Desde el techo caían tierra y suciedad acumulada por la presencia de ratas y murciélagos», escribió la docente. Además, indicó que el olor hacía difícil permanecer en el lugar.
La escuela no tenía agua. Para limpiar los pisos, Nancy tuvo que conseguirla de un vecino o de una laguna. Como directora suplente, además de dar clases, cumplía tareas de portera y cocinera.
En la carta también mencionó que los pupitres estaban cubiertos de suciedad, que varios libros se habían mojado y que no había muebles adecuados para guardarlos. El mástil había sido reemplazado por un hierro y la bandera estaba tan deteriorada que no se distinguían sus colores.
La docente advirtió, además, que no había registros ni documentación correspondiente a 2024, 2025 y 2026. Solo encontró libros antiguos.
El documento fue acompañado por las firmas de padres y vecinos. Allí también quedó registrado que Nancy no pudo quedarse a dormir en la escuela y que pasó tres noches consecutivas en la casa de María Rosa Leguizamón, una mujer que después quedó involucrada en la investigación por el crimen.
Las ausencias del director titular
En la misma presentación, Godoy consignó que padres y vecinos le habían manifestado que el docente titular llevaba entre dos y tres años sin concurrir regularmente a dar clases. También señaló que, cuando recibió las llaves, le dijeron que hacía un mes que no asistía.
La docente había asumido de manera interina mientras el director titular se encontraba de licencia. La denuncia sobre sus ausencias y el reclamo por la falta de supervisión quedaron incorporados entre los antecedentes que se investigan.
El contenido de la carta plantea interrogantes sobre la respuesta de las autoridades educativas. Si el Consejo de Educación recibió el documento, resulta necesario establecer si se envió una inspección, si se verificó el estado del edificio y si se investigaron las ausencias denunciadas.
También debe determinarse qué medidas se adoptaron para garantizar que los alumnos tuvieran clases y que Nancy pudiera trabajar en condiciones adecuadas y seguras.
Hasta el momento, según el material disponible, el Ministerio de Educación de Corrientes no respondió esos interrogantes.
Una escuela pública dentro de una estancia privada
La Escuela 626 funcionaba dentro de la estancia El Curupí, un establecimiento de unas 12.000 hectáreas perteneciente a la familia Bincle. Allí vivían trabajadores rurales con sus familias, cuyos hijos asistían a la institución.
El acceso era complejo. Según los testimonios reunidos, Nancy llegaba hasta la entrada de la estancia, era trasladada en camioneta hasta un puesto y luego continuaba a caballo durante aproximadamente dos horas y media o tres.
Para llegar debía atravesar arroyos, lagunas y terrenos anegados. Las lluvias podían volver intransitables los caminos y dificultar el regreso, por lo que quedarse en la escuela podía convertirse en una necesidad derivada del aislamiento.
En esas condiciones, una docente debía recorrer kilómetros a caballo para llegar a una escuela pública que no tenía agua y presentaba graves problemas edilicios. La ubicación del establecimiento también plantea preguntas sobre los mecanismos de supervisión y sobre la responsabilidad del Estado para garantizar la educación y la integridad de quienes trabajan en zonas rurales.
En un audio enviado a una compañera, Nancy describió la situación del establecimiento y del director titular.
«Era una escuela fantasma, con alumnos fantasmas», expresó.
La frase se conoció públicamente después de la desaparición de la docente y sintetizó su denuncia sobre la falta de continuidad educativa para los alumnos.
La desaparición y el hallazgo del cuerpo
El 7 de octubre, Nancy tuvo su último contacto con su familia mediante un mensaje de WhatsApp enviado desde la escuela. Debía regresar a su casa el viernes 9, pero no lo hizo y dejó de responder su teléfono.
Ante la falta de noticias, su hijo Sebastián radicó la denuncia por desaparición el 15 de octubre.
El cuerpo de la docente fue encontrado el 28 de octubre, en un bañado de una zona de monte dentro de la estancia El Curupí, a unos 15 kilómetros al este de la escuela. El lugar era de difícil acceso. Según el material, una referencia geográfica que permitió localizar los restos habría sido aportada por un familiar de una de las detenidas durante la investigación.
Cinco personas fueron detenidas por el crimen. La Justicia dictó prisión preventiva para los capataces de estancia Ireneo Antonio Zarza y Felipe Dionisio Sandoval, señalados como presuntos autores materiales del femicidio.
Sergio Nahuel Rojas, pareja de María Rosa Leguizamón, quedó bajo prisión preventiva acusado de homicidio simple. Leguizamón está involucrada en la causa y Ernesto Ezequiel Bordón, un peón, fue detenido por presunto falso testimonio.
Las imputaciones y sus calificaciones deberán seguir el curso judicial correspondiente. La investigación busca establecer la participación de cada acusado y las circunstancias del crimen.
Qué respuesta recibió la denuncia
La carta de Nancy no permite afirmar que una intervención educativa habría evitado el femicidio. Sí demuestra que había advertido sobre las condiciones en las que funcionaba la escuela y sobre la situación laboral del establecimiento.
Por eso, además de esclarecer las responsabilidades penales individuales, las autoridades educativas deben explicar qué hicieron después de recibir la denuncia, si verificaron las condiciones señaladas y qué medidas adoptaron durante los dos meses previos a la desaparición de la docente.
La investigación también deberá establecer si las condiciones de aislamiento, el acceso a la estancia y la falta de infraestructura tuvieron alguna relación con los hechos posteriores. Esa relación no puede darse por probada mientras no surja de las actuaciones judiciales.
El reclamo docente
Las compañeras de Nancy vincularon desde el comienzo su desaparición con las denuncias que había realizado sobre la escuela. Sindicatos de distintas provincias reclamaron a CTERA la convocatoria a un paro nacional para exigir su búsqueda con vida.
Tras el hallazgo del cuerpo, la comunidad se manifestó para acompañar a la familia y reclamar justicia.
CTERA convocó luego a un paro nacional. Docentes de distintas partes del país también reclamaron movilizaciones para exigir el esclarecimiento del femicidio y medidas que eviten que una trabajadora de la educación vuelva a desempeñarse en condiciones similares sin recibir respuesta de las autoridades.