Refuerzan controles en las fronteras por la escalada del conflicto en Medio Oriente
El Gobierno nacional mantiene nivel de seguridad “alto” en las fronteras argentinas ante la escalada del conflicto en Medio Oriente. La medida incluye refuerzos especiales en los pasos fronterizos del norte del país, especialmente en la provincia de Salta, así como en Misiones y sectores estratégicos del litoral.
El esquema preventivo se activó tras el inicio de los bombardeos de Estados Unidos y Israel sobre Teherán, lo que generó una fuerte tensión internacional y elevó las alertas de seguridad en distintos países.
Controles reforzados en Salta
En la frontera norte se intensificaron los operativos en pasos como Aguas Blancas, Salvador Mazza y La Quiaca, donde fuerzas federales y autoridades migratorias aplican desde el 1 de marzo un protocolo extraordinario de vigilancia.
La directora nacional de Vigilancia y Control de Fronteras e Hidrovías, Virginia Cornejo, explicó que el operativo es coordinado por el Ministerio de Seguridad de la Nación, la Dirección Nacional de Migraciones y organismos de inteligencia.
Además, se incorporarán sistemas de reconocimiento facial y control migratorio unificado para agilizar el tránsito vecinal fronterizo y fortalecer la identificación de personas.
Seguridad en aeropuertos y objetivos sensibles
Las medidas también alcanzan a aeropuertos internacionales, entre ellos el Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, donde se reforzó el control de pasajeros y equipajes.
A nivel nacional, se intensificó la custodia en sedes diplomáticas, instituciones de la comunidad judía y centrales nucleares como Atucha I, Atucha II, Central Nuclear Embalse y el Centro Atómico Bariloche.
Las fuerzas de seguridad realizan patrullajes permanentes, controles de vehículos e inspecciones de paquetes, mientras que la Gendarmería Nacional Argentina reforzó tareas de inteligencia en zonas limítrofes y pasos no habilitados.
Contexto internacional y alertas
Las medidas se adoptaron tras la muerte del líder iraní Alí Jameneí, que derivó en una convocatoria religiosa para vengar su fallecimiento, lo que fue interpretado por expertos en terrorismo como un posible llamado a células extremistas.
En este contexto, organismos internacionales y países europeos elevaron el nivel de alerta por posibles atentados.
La situación también adquiere relevancia para Argentina, país que aún mantiene en la memoria los ataques terroristas contra la Embajada de Israel en Buenos Aires y la AMIA en 1994.