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Nadal y Ruud animaron en Buenos Aires una exhibición: Sabatini con Dulko, invitadas de lujo

Dos de los tres primeros del ránking mundial se enfrentaron en una jornada que cerró con un dobles mixto. La gente respondió y disfrutó en las tribunas.

Deportes

23 / 11 / 2022

 

 

En medio de la fiebre por el Mundial de Qatar, en el Arena Parque Roca, este miércoles solo se respiró tenis. Nadie hablaba de lo que está ocurriendo por estos días en aquel lejano país de Medio Oriente, donde Lionel Messi y compañía luchan por conquistar el trofeo más codiciado del fútbol. Acá, lo único que importaba es la pelotita amarilla. Y no era para menos: el estadio multipropósito de Villa Soldati, que fue remodelado para los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018, recibió a una de las mejores raquetas de todos los tiempos, Rafael Nadal. El mallorquín, máximo ganador de Grand Slams de la historia, fue el actor principal de una jornada inolvidable, que arrancó bien temprano y que culminó con el duelo que jugó con el noruego Casper Ruud, número tres del mundo, y el dobles mixto que disputaron luego con la enorme Gabriela Sabatini y Gisela Dulko.

Conferencia de prensa Rafa Nadal y Casper Ruud. Foto Germán García Adrasti

Antes de las 15:00 ya había comenzado a llegar la gente al estadio. Los primeros grupitos eran, sobre todo, chicos de escuelitas de tenis o clubes que cargaban sus raqueteros y una gran ilusión de participar de la clínica que estaba programada para horas antes del partido. Al mallorquín se lo vio a pura sonrisa y disfrutar mucho el momento distendido con los más chicos.

Organizado por la Academia del mallorquín y el Asociación Argentina de Tenis -estuvo presente Franco Squillari y el equipo del Departamento de Desarrollo, además de profesores y jugadores Sub 16 y Sub 14 de la AAT-, de a grupitos los niños se dieron el gusto de pelotear un rato con Rafa y Casper.

Mientras tanto, los alrededores del estadio se empezaban a llenar de gente, que aprovechaba para sacarse algunas fotos con el cartel gigante con el rostro del español y el noruego, que rezaba “La Revancha” y daba la bienvenida al público, a metros de la entrada.

Conferencia de prensa Rafael Nadal y Casper Ruud en el Alto Palermo. Foto German Garcia Adrasti - CLARIN

Pasadas las 16.30, cuando en el estadio un par de jóvenes promesas argentinas disputaban el partido previo, ya había una larga cola de gente desafiando el fuerte sol de la tarde y esperando para entrar al estadio. Otros, menos ansioso y menos amantes del calor, aprovechaban la sombra de algunas sombrillas colocadas en las mesas de los puestos de comida para tomar algo fresco o comer algo.

Finalmente, se liberó el ingreso y una ola de gente comenzó a entrar al estadio y a copar las butacas para esperar el comienzo de la acción. De a poco, muy de a poco, las tribunas se fueron llenando. Se veían muchos grupitos de chicos, con remeras de diferentes clubes o escuelitas de tenis, algunos carteles con el logo que es marca registrada del español -ese que asemeja la cabeza de un toro- y varias personas usando remeras y gorras con la misma imagen estampada en el frente. Y hasta alguna bandera celeste y blanca.

Ya habían pasado siete minutos de las 18:00, la hora señalada para el comienzo del espectáculo, y todavía quedaban muchos lugares libres. Pero quienes ya habían encontrado sus asientos, comenzaron a impacientarse y a llamar, con aplausos, a los principales protagonistas de la jornada. La ansiedad era grande...

Rafael Nadal y la mirada fija en Casper Ruud en el Parque Roca. Foto German Garcia Adrasti - CLARIN

No tuvieron que esperar mucho más. Cerca de las 18.20, apareció en escena Ruud y se llevó la primera ovación de la tarde. El noruego, enfundado en una remera roja y un pantalón azul fue recibido a puro aplauso y hasta con alguna bandera de su país flameando en las gradas. Pero claro, nada, comparado con lo que fue el ingreso de Rafa, de impecable pantalón y remera negros y vincha de un amarillo furioso. Bastó que el ex número uno asomara la nariz en el estadio para que la gente estallara. “Olé, olé, olé, olé... Rafaaaa... Rafaaaa”, se escuchó. En pocos minutos, los dos dejaron sus bolsos en los bancos -en esta ocasión, unos cómodos sillones grises de dos cuerpos-, se sacaron la foto de rutina dentro de la cancha y se dispusieron a pelotear.

Nadal había prometido el martes, en la conferencia de prensa, que iban a tratar de regalarle a la gente un espectáculo entretenido, pero con la intensidad de los que suelen protagonizar cuando juegan “por los puntos”. Desde el calentamiento quedó claro: la idea era disfrutar, pero también jugar en serio. Y así fue. De exhibición, el partido tuvo solo el nombre.

En su primer turno de saque, el mallorquín, con ese gesto serio del Rafa competidor, ejecutó su tradicional “ritual” previo al servicio y comenzaron un intercambio de golpes intensos, que enseguida encendieron al público. Los dos jugaron cada punto sin regalar nada, se lamentaron con cada error y celebraron a puño apretado cada acierto. Y cada muestra de talento -como un remate a la carrera, con salto incluido, de Nadal, cuando Ruud sacaba 2-3 en el primer set o un derechazo infernal del noruego para levantar un break point en ese mismo juego- era ovacionado por todos los presentes.

Lo único que conseguía romper, por momentos, la concentración del mallorquín era algún grito que surgía en las tribunas o algún intercambio con alguna persona ubicada en los asientos pegados al court. En un momento se escuchó un “No te vayas nunca, Rafaaaa”. En otro, un “Casate conmigo, Rafa”. Y en cada ocasión, él no pudo evitar sonreír.

Tampoco pudo evitar una sonrisa, de oreja a oreja, uno de los alcanzapelotas, cuando recibió una palmada en la espalda del español, luego de secar un sector de la cancha que se había mojado, cerca de la línea de saque.

Casper Ruud durante la exhibición ante Rafael Nadal en Parque Roca. Foto German Garcia Adrasti - CLARIN

“Un ace para Rafaelito”, le pidió alguien sobre el cierre del parcial. Él lo metió, buscó con la mirada el sector del que había llegado la solicitud y levantó el pulgar con una sonrisa.

La ovación más grande para Ruud llegó después de ganar un gran punto, tras devolver tres remates matadores del español y descolocarlo con el último tiro. Tan buena fue su reacción, que hasta el mismo Rafa lo aplaudió y él levantó la raqueta y agradeció el halago de su rival y del público.

¿Una de las más grandes para Nadal? La que surgió después del pelotazo con el que el mallorquín cerró el tie break del primer set.

Rafael Nadal saca durante la exhibición ante Casper Ruud en Parque Roca. Foto German Garcia Adrasti - CLARIN

Rafael Nadal saca durante la exhibición ante Casper Ruud en Parque Roca. Foto German Garcia Adrasti - CLARIN

Siguieron los grandes puntos, las pelotas devueltas con esfuerzo y los tiros que dejaban en evidencia el talento extraordinario de los dos. Porque el noruego, como actor secundario, deleitó con ese tenis que le permitió, por ejemplo, jugar hace pocos días la final del “Torneo de Maestros” en Turín.

En el arranque del segundo set, cansado después de correr un par de pelotas, Casper “pidió el cambio” y mandó a la cancha a uno de los ball boys. El chico se plantó bien frente a Nadal y hasta se animó a sacarle de abajo, con total desfachatez, y a tirar una Gran Willy, a pedido de la gente, cuando Rafa quiso complicarlo con un globo. Y se ganó una lluvia de aplausos.

“¡Dale Casper, que no quiero que termine!”, gritó alguien cuando el español se adelantó 4-1 en el segundo set y quedó cerca del triunfo. Y muchos de los fanáticos de Rafa, que lo venían alentando desde el inicio, se tiraron para el lado del noruego. Todos querían más tenis. Ruud pareció escucharlos y regaló algunos puntazos a sus “nuevos” seguidores.

Rafael Nadal gesticula durante la exhibición en el Parque Roca. Foto German Garcia Adrasti - CLARIN

Rafael Nadal gesticula durante la exhibición en el Parque Roca. Foto German Garcia Adrasti - CLARIN

Pero el buen momento del escandinavo despertó el lado más competitivo de Nadal, que tras marcar el 5-1 levantó los brazos y “exigió” una ovación, con una gran sonrisa. Nadie se animó a negársela.

Siguió unos minutos más la fiesta del tenis en Parque Roca, que terminó con un tiro magistral del enorme Nadal, para el 6-2 final. 

Hubo tiempo para un emotivo reconocimiento para Ruud. Y para una enorme ovación para Rafa, que agradeció el cariño con los brazos elevados al cielo, en el cierre de una primera parte de jornada inolvidable, que siguió con emoción con el ingreso de Gabriela Sabatini Gisela Dulko.

Sabatini y Dulko ingresaron con camisetas de la Selección Argentina de fútbol, que le regalaron a Rafael Nadal y Casper Ruud. Foto German Garcia Adrasti - CLARIN

Es que quienes querían más tenis, lo tuvieron. Minutos después del festejo de Nadal, el español volvió a la cancha para compartir un dobles especial con la enorme Sabatini.

El estadio estalló cuando ingreso la ex número tres del mundo, enfundada en una pollera azul, una vincha haciendo tono, acompañada por Dulko. Las dos vestían una camiseta argentina con el "10" en la espalda, que luego les regalaron al mallorquín y al noruego.

La tigrense, otra referente del tenis nacional, quien llegó a ocupar el número uno del mundo en dobles, se paró del otro lado de la red, junto a Ruud. Jugaron solo un set, que fue para 6-4 para Sabatini y Nadal, pero eso bastó para dejar en claro que, para Gaby, los años no pasan.

La Gran Willy de Sabatini, inoxidable a los 52 años. Foto German Garcia Adrasti - CLARIN

Con 52 años, corrió, pegó, tiró magia (una Gran Willy incluida), deleitó y fue ovacionada como en sus mejores años. Inoxidable, su sociedad con Rafa le puso el broche de oro a un día histórico, en el que también se reencontró con Juan 'Pico' Mónaco y David Nalbandian, con quienes recorrió muchos años en el circuito profesional.

"Me hubiera gustado haber jugado mucho más en Argentina, pero siempre tengo un calendario complicado. Estoy muy feliz de haber vuelto.Aparte, tener la oportunidad de jugar con Casper, que es un grandísimo jugador fue muy bonito. Y también hacerlo con Gaby y Gisela, dos referentes del tenis nacional, en su país, ha sido una noche muy especial. Muchas gracias a todos por venir", cerró, feliz, Nadal. (clarin.com)

NOMBRE RAREIO