Venezuela después de Maduro: el incierto “Día 1” tras la captura del líder chavista
Donald Trump afirmó que Estados Unidos “dirigirá” Venezuela de manera transitoria.
Mundo
04 / 01 / 2026
La captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, por parte de fuerzas estadounidenses este sábado 3 de enero de 2026 abrió un escenario inédito y profundamente incierto en Venezuela. El hecho dejó un vacío de poder inmediato y activó una carrera contrarreloj entre actores internos y externos que buscan definir quién y cómo gobernará el país en el llamado “día después”.
Mientras el expresidente estadounidense Donald Trump afirmó que Estados Unidos “dirigirá” Venezuela de manera transitoria, sectores del chavismo llaman a la resistencia y buena parte de la comunidad internacional presiona para que asuma el presidente electo en 2024, Edmundo González Urrutia. Las próximas horas serán decisivas para el rumbo político, social y económico del país.
El plan de Trump y la idea de una administración provisional
En una declaración que sacudió a la diplomacia regional, Trump sostuvo que Washington asumirá un rol de conducción temporal para garantizar una “transición segura y juiciosa”. Según su visión, Estados Unidos intervendría de forma directa en áreas estratégicas, comenzando por la industria petrolera, con el regreso inmediato de empresas estadounidenses a PDVSA para estabilizar la producción y asegurar el abastecimiento.
El esquema también contempla un despliegue de seguridad en puntos clave del país, con el objetivo de evitar saqueos, desbordes sociales o un colapso institucional. En paralelo, Trump deslizó dudas sobre la capacidad de la oposición venezolana para gobernar de manera inmediata, y dejó abierta la posibilidad de una junta transitoria de designados, que podría estar encabezada por figuras cercanas a su entorno político, como el senador Marco Rubio.
La reacción chavista y el riesgo de una escalada armada
El núcleo duro del chavismo no aceptó la caída del líder. Con Delcy Rodríguez reportada en Rusia y Nicolás Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”, convocando públicamente a la “lucha armada”, el riesgo de una confrontación interna crece hora tras hora. Sectores militares y policiales aún leales al proyecto bolivariano, junto a colectivos armados, podrían iniciar acciones de resistencia, especialmente en zonas urbanas.
Antes de su captura, Maduro habría firmado un decreto de conmoción interna, otorgando facultades extraordinarias a las fuerzas remanentes para enfrentar lo que calificaron como una “agresión imperialista”. Analistas advierten que este escenario podría derivar en una guerra de guerrillas urbana o en focos de violencia prolongados si no se logra un acuerdo político rápido.
La opción democrática: González Urrutia y María Corina Machado
Frente a la posibilidad de una ocupación extranjera o de un conflicto interno, varios gobiernos de la región reclamaron que se respete el resultado de las elecciones presidenciales de 2024. Presidentes como Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay) y José Raúl Mulino (Panamá) exigieron que asuma Edmundo González Urrutia como presidente legítimo.
Desde el exilio, González Urrutia aseguró estar listo para regresar al país y encabezar la reconstrucción institucional. En paralelo, María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, trabaja en un plan de “primeras 100 horas” orientado a estabilizar la economía, restablecer servicios básicos y reconstruir la confianza internacional. El desafío, sin embargo, es enorme: Venezuela enfrenta una inflación proyectada del 682% para 2026, una deuda externa crítica y un aparato productivo devastado, lo que obligaría a una inmediata negociación con el FMI y el Banco Mundial.
Impacto regional y reacción de los mercados
El “día después” de Maduro también tendrá consecuencias fuera de las fronteras venezolanas. Los mercados internacionales miran con atención la apertura de los futuros del petróleo, que funcionarán como el primer termómetro económico del nuevo escenario. Un traspaso de poder ordenado podría habilitar en pocas semanas la llegada masiva de crudo venezolano a refinerías de la Costa del Golfo, mientras que un contexto de violencia o inestabilidad prolongada podría empujar los precios de la energía al alza.
En la región, países como Colombia ya comenzaron a reforzar sus fronteras ante el temor de una nueva ola de refugiados.