Murió el primer baterista de Los Piojos durante un ensayo en una escuela de percusión
El músico Daniel Oscar Buira, histórico integrante de Los Piojos, falleció esta madrugada a los 54 años tras descompensarse mientras se encontraba en una escuela de percusión del partido bonaerense de Morón.
Según informaron fuentes policiales, el hecho ocurrió en la Escuela de Percusión La Chilinga, donde el músico participaba de una actividad. Un llamado al 911 alertó sobre la situación luego de que Buira manifestara que no podía respirar.
De acuerdo con el testimonio de una persona presente en el lugar, el baterista se encontraba en un patio interno cuando pidió ayuda. Al intentar asistirlo, se descompensó, perdió el conocimiento y dejó de respirar. Minutos más tarde, personal del SAME llegó al lugar y constató su fallecimiento.
Familiares indicaron que el músico padecía asma, aunque el caso quedó en manos del Ministerio Público Fiscal, que dispuso las medidas correspondientes para determinar las circunstancias del hecho. La investigación es llevada adelante por la UFI 8.
Una vida marcada por la música
Buira fue uno de los miembros fundadores de Los Piojos, banda clave del rock nacional surgida a fines de los años 80. A lo largo de su carrera, formó parte de discos emblemáticos como Chactuchac (1992), Ay ay ay (1994), Tercer arco (1996), Azul (1998) y Verde paisaje del infierno (2000), trabajos que consolidaron al grupo como uno de los más influyentes y convocantes de la escena argentina.
Durante su paso por la banda, participó en giras por todo el país y en presentaciones multitudinarias, incluyendo recordados shows en el estadio de River Plate. Su estilo se destacó por combinar el pulso del rock con elementos de la percusión latinoamericana.
Tras la separación del grupo en 2009, el músico continuó vinculado a distintos proyectos y profundizó su faceta como percusionista, explorando ritmos colectivos y experimentales.
Además, desarrolló una intensa labor como docente, con un fuerte compromiso en la formación de nuevas generaciones. En ese marco, mantenía un vínculo activo con La Chilinga, espacio reconocido por su trabajo con ritmos afro y latinoamericanos.