El consumo de pollo ya supera al de la carne vacuna
Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) destacaron que este dato no se debe únicamente a una cuestión de precios.
Argentina
05 / 07 / 2026
Por primera vez en la historia, el pollo se convirtió en la proteína animal más consumida por los argentinos y desplazó a la carne vacuna del primer lugar en la mesa familiar. Con un consumo cercano a los 50 kilos por habitante al año, la producción avícola alcanzó un récord impulsado por cambios en los hábitos de consumo, avances tecnológicos y una mayor diversificación de la oferta.
Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) destacaron que el crecimiento del sector no responde únicamente a una cuestión de precios, sino a una transformación que comenzó hace más de dos décadas.
El director ejecutivo de la entidad, Carlos Sinesi, explicó que la industria logró consolidarse a partir de un proceso sostenido de innovación, eficiencia y expansión de la producción.
"Desde principios de los años 2000 empezamos un crecimiento muy fuerte. Pasamos de producir 700 mil toneladas a más de 2,5 millones y multiplicamos los mercados de exportación", recordó.
Recuperación sanitaria y nuevos mercados
Sinesi señaló además que el sector atraviesa un momento favorable luego de recuperar el estatus sanitario tras los brotes de influenza aviar que afectaron la actividad en los últimos años.
"Hoy estamos libres nuevamente de influenza aviar desde hace un par de meses y tratando de restablecer los pocos mercados que todavía permanecen cerrados, como China y la Unión Europea", afirmó.
El dirigente destacó el trabajo conjunto con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y explicó que Argentina cuenta con un sistema de zonificación sanitaria reconocido internacionalmente.
"Tenemos más de 70 destinos que aceptan la zonificación. Si aparece un brote, solamente se restringe esa zona y el resto del país puede seguir exportando", explicó.
Cambiaron los hábitos de consumo
Más allá del crecimiento de la producción, desde el sector consideran que el principal cambio ocurrió en las preferencias de los consumidores.
"Antes se compraba un pollo entero una o dos veces por semana. Hoy la gente compra pechuga, milanesas, alas, patamuslo o productos listos para cocinar. Hay mucha más segmentación y practicidad", señaló Sinesi.
La rapidez en la preparación también fue determinante para consolidar este cambio.
"Llegás a tu casa, cocinás una pechuga en cinco minutos y ya estás comiendo", ejemplificó.
Desmienten el uso de hormonas
El titular de CEPA también aprovechó para desmentir una de las creencias más extendidas sobre la producción avícola: el supuesto uso de hormonas para acelerar el crecimiento de los pollos.
"No hablamos de un mito porque los mitos suelen tener algo de realidad. Acá no hay absolutamente nada de realidad", sostuvo.
Según explicó, el rápido desarrollo de las aves es consecuencia del mejoramiento genético, la alimentación balanceada y la incorporación de tecnología en los sistemas de producción.
Actualmente, un pollo destinado al mercado interno alcanza un peso cercano a los tres kilos en apenas 44 a 46 días.
Además, reveló un dato que refleja la magnitud de la actividad: en Argentina nacen alrededor de mil millones de pollitos bebé cada año.
El desafío está en las exportaciones
Si bien el consumo interno alcanzó niveles históricos, el sector considera que el mayor potencial de crecimiento está en el mercado internacional.
Argentina exporta distintos productos avícolas de acuerdo con la demanda de cada destino: garras hacia Asia, pechugas a Europa y Medio Oriente, alas a países asiáticos y carne mecánicamente separada a África y Rusia.
"El verdadero potencial de crecimiento está en seguir conquistando mercados internacionales", concluyó Sinesi.