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Un experto de la NASA pidió prepararse ante futuros impactos de asteroides

Humberto Campins, especialista en asteroides y miembro de una misión de la NASA, advirtió que la humanidad debe fortalecer la defensa planetaria. El paso de Apofis en 2029 será una oportunidad clave para estudiar cómo reaccionan estos cuerpos ante la gravedad terrestre.

La posibilidad de que un asteroide de grandes dimensiones impacte contra la Tierra no pertenece únicamente al terreno de la ciencia ficción. El especialista venezolano Humberto Campins, investigador vinculado a la NASA, aseguró que la humanidad debe estar preparada para enfrentar este tipo de amenazas, aunque actualmente no exista ningún objeto conocido con riesgo inmediato de colisión.

En una entrevista, Campins sostuvo que los impactos forman parte de los procesos naturales del sistema solar y que, en escalas de tiempo suficientemente largas, un episodio de grandes dimensiones volverá a producirse.

“La civilización humana debe prepararse para esta amenaza, que volverá a ocurrir”, afirmó el científico.

La importancia de la defensa planetaria

Campins remarcó que la principal herramienta para reducir el riesgo consiste en detectar los objetos cercanos a la Tierra con la mayor anticipación posible y calcular con precisión sus trayectorias.

La denominada defensa planetaria comprende el trabajo conjunto de agencias espaciales, observatorios y centros científicos destinados a localizar asteroides potencialmente peligrosos, estudiar sus características y determinar las probabilidades de impacto.

Según explicó el especialista, distintas agencias espaciales realizan además ejercicios periódicos para ensayar cómo deberían actuar los gobiernos y organismos científicos frente a una amenaza concreta.

El objetivo es mantener protocolos y una “memoria institucional” que permita reaccionar rápidamente ante una situación real.

Apofis pasará muy cerca de la Tierra en 2029

Uno de los asteroides que mayor atención genera es Apofis, descubierto en 2004. Durante sus primeras observaciones llegó a considerarse un objeto con una posibilidad significativa de impacto, aunque nuevas mediciones permitieron descartar una colisión con la Tierra durante al menos los próximos cien años.

El 13 de abril de 2029, Apofis pasará a menos de 32.000 kilómetros de la superficie terrestre, una distancia inferior a la órbita de algunos satélites de comunicaciones.

El acercamiento será tan pronunciado que el asteroide podrá observarse a simple vista desde determinadas regiones de Europa, África y Asia.

Apofis tiene un diámetro estimado de entre 340 y 375 metros, una forma irregular y una masa cercana a los 20 millones de toneladas. Está compuesto principalmente por materiales rocosos, silicatos y metales como hierro y níquel.

Un laboratorio natural para la NASA

El paso de Apofis no representa actualmente una amenaza, pero constituye una oportunidad científica excepcional.

La gravedad terrestre podría provocar modificaciones en la superficie del asteroide, alterar su velocidad de rotación e incluso producir cambios en su estructura interna. Por ese motivo, diferentes agencias espaciales preparan misiones para estudiarlo antes y después de su aproximación.

La NASA utilizará la misión OSIRIS-APEX, continuación de OSIRIS-REx, para estudiar el objeto después de su encuentro con la Tierra. La nave analizará durante aproximadamente 18 meses su superficie, composición y comportamiento.

Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA) desarrolla la misión Ramses, que buscará observar al asteroide antes y durante su paso cercano para establecer con precisión qué modificaciones provoca la gravedad terrestre.

¿Qué pasaría si un asteroide de ese tamaño impactara?

Un objeto de dimensiones similares a Apofis podría provocar consecuencias devastadoras si chocara contra la Tierra.

El nivel de destrucción dependería de factores como la velocidad, el ángulo de entrada, la composición del asteroide y el lugar donde ocurriera el impacto. Un cuerpo de aproximadamente 350 metros podría liberar una enorme cantidad de energía y producir daños a escala regional.

Sin embargo, los científicos remarcan que la humanidad cuenta actualmente con una ventaja inédita: la posibilidad de detectar estos objetos con años o décadas de anticipación.

Misiones como DART ya demostraron que es posible modificar deliberadamente la trayectoria de un asteroide mediante el impacto de una nave espacial. Por eso, la detección temprana es considerada uno de los pilares fundamentales de la defensa planetaria.

Además de su importancia para estudiar posibles amenazas, Campins destacó que los asteroides cercanos a la Tierra también podrían convertirse en objetivos para futuras misiones de exploración y minería espacial, debido a la presencia de elementos como platino, tierras raras y otras materias primas útiles para construir estructuras fuera del planeta.

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